HISTORIA
ARGENTINA 2º año Bachillerato
Adultos
Cuatro
Etapas, Cuatro Países
La historia de nuestro país puede ser
dividida en cuatro períodos de acuerdo con su estructura productiva:
monoproducción, agroexportación, semi industrialización y desindustrialización.
En cada una de estas etapas nuestro país fue diferente, tanto en su paisaje
como en la mentalidad de su población, debido a que la actividad de producción
es la que construye el espacio que una sociedad ocupa, genera costumbres,
demanda determinado tipo de aprendizajes, ofrece o niega oportunidades; es
decir influye tanto en la geografía como en los acontecimientos históricos de
un pueblo.
I. El
Período Monoproductor Ganadero
En una primera etapa, que se inició bajo la
dominación española, lo que luego sería nuestro país se estructuró como una
región periférica del gran centro colonial ubicado en el Virreinato del Perú,
de donde los españoles sacaban plata y algo de oro.
El centro minero de Potosí (Bolivia) se
convirtió en una gran ciudad; el norte argentino producía cultivos, animales y
artesanías que se vendían allá.
La región de Cuyo tenía como principal
actividad la cría de mulas con destino a Chile, el resto de su producción era
de subsistencia.
En el Noreste se cultivaba yerba mate y se
obtenía madera de las selvas; allí, salvo las costas de los ríos el territorio
estaba casi deshabitado.
En las inmensas pampas centrales se
reproducían vacas y caballos en forma prácticamente salvaje; la principal
actividad allí era cazarlos y vender los cueros crudos y salados a través de
los puertos de Buenos Aires y Montevideo.
Casi toda el área entre los ríos Paraná y
Salado del Norte estaba inexplorada por los blancos y habitada por pueblos
originarios. Otra frontera al sur cortaba el mapa desde Mendoza a Buenos Aires,
y separaba a los pueblos autóctonos de la región ocupada por los criollos.
En resumen, nuestro
actual territorio estaba escasamente habitado, la propiedad de la tierra
concentrada en pocas manos (latifundios),
las actividades productivas eran rudimentarias, el ritmo de vida lento. Éramos
un rincón pobre entre las colonias españolas en América.
La Revolución de Mayo de 1810 trastornó la
vida económica y la actividad productiva. Al separarse del imperio español, las
provincias del ex virreinato del Río de la Plata vieron como las fronteras con
los territorios vecinos se cerraban y el comercio regional se interrumpía. Sólo
quedó en pie la actividad ganadera que vendía sus productos por el puerto de
Buenos Aires.
La ganadería se
había iniciado de un modo muy primitivo como se describe más arriba; esta forma
de explotación se llamó vaquería, y
desperdiciaba casi todo el animal, cuyo cuerpo quedaba abandonado en el campo,
sólo aprovechado por los animales carroñeros. Con el tiempo, las matanzas pusieron
en peligro el recurso natural que representaba el ganado, y los estancieros
empezaron a separar los animales, evitando matar a las crías. Los adultos eran
luego arreados a un establecimiento llamado saladero,
allí se mataban y cuereaban; la carne se empezó a aprovechar como tasajo (carne cruda, salada en
barriles), que se vendía como alimento para los esclavos de las plantaciones
del Caribe y Brasil. Los restos del animal se hervían para derretir la grasa,
que se vendía como materia prima para velas. El cuero se exportaba a
Inglaterra, donde era curtido y manufacturado. Esta actividad económica fue la
dominante hasta alrededor de 1860. Ocupaba mínima cantidad de mano de obra,
carecía de tecnología y determinó durante muchos años el atraso nacional. Los estancieros
eran el único sector social con poder económico y pasaron a dirigir el país.
Los años que van de 1810 hasta casi 1830
fueron un caos político. Dijimos que la Revolución de Mayo cerró el comercio
regional. La producción del interior quedó paralizada, salvo la ganadería
saladerista. Las provincias reclamaron al gobierno de Buenos Aires medidas de
protección para las artesanías nacionales, para de esa manera crear un mercado
interno donde venderlas. Pero los comerciantes del puerto tenían sus negocios
con los extranjeros, principalmente ingleses; y a cambio del cuero, el sebo y
el tasajo nuestro país empezó a importar toda clase de productos salidos de las
industrias británicas. La introducción de manufacturas importadas destruyó las
economías regionales, lo que fue la principal causa del enfrentamiento entre el
Interior y Buenos Aires, y los llevó a la guerra civil durante los primeros 50
años de vida nacional.
Tal vez la figura dominante de este período
haya sido Juan Manuel de Rosas, poderoso estanciero que gobernó durante casi 20
años, y fue el hombre fuerte de la política de 1828 a 1852. Rosas acentuó el
centralismo del puerto, el dominio de los estancieros saladeristas, y mantuvo
unidas a las provincias, pero sin darles estructura nacional. En nombre del
federalismo fue el gobernante más unitario; era popular entre el gauchaje, pero
preservó a la oligarquía; en nombre del nacionalismo tuvo roces con Gran
Bretaña y Francia, pero eso no le impidió tolerar que los ingleses usurparan
las islas Malvinas, ni tampoco irse a vivir a Inglaterra donde lo recibieron
con honores.
Rosas fue ante todo un líder de la clase
social dominante, y un defensor a muerte de sus intereses. Pero estos intereses
sumían en el atraso a nuestro país. A medida que la Revolución Industrial
cambiaba al mundo, ese atraso se profundizaba. A mitad del siglo XIX empezó la
crisis de la ganadería saladerista, porque sus productos perdían mercados, y
además el valor de los mismos era cada vez menor frente al de las mercaderías
importadas. Un creciente sector de estancieros empezó a pensar en cambios
productivos, pero hacían falta inversiones, mano de obra y una estructura
política más estable y formal para poder atraerlas. Le reclamaron a Rosas
reformas políticas profundas: querían una constitución y un gobierno nacional
para reemplazar la coalición de provincias, así podrían estrechar lazos con el
capitalismo mundial. Rosas, sentado arriba de sus cueros, se negaba diciendo
que las reformas traerían inestabilidad política y sería peor para los
negocios. Finalmente sus antiguos aliados decidieron echarlo, el encargado de
hacerlo fue el estanciero y gobernador de Entre Ríos Urquiza, en 1852.
II. El
País Agroexportador
Una vez desplazado Rosas del poder, Urquiza
se dedicó a realizar lo que quería la clase dominante. El primer problema a
resolver era la organización nacional. Se pretendía dar ante el mundo una
imagen que atrajera capitales y población. Fue convocado un congreso que se
hizo en Santa Fe y aprobó la Constitución Nacional. Pero los papeles no
resuelven las situaciones reales, y el enfrentamiento interior-puerto, que
venía desde 1810, debía ser saldado antes que la nación pudiera organizarse
realmente. Buenos Aires no aceptó la constitución, y el país quedó partido: Por
un lado la Confederación Argentina, que reunía a las provincias del interior,
con capital en Paraná. Por otro, el Estado de Buenos Aires, centrado en el
puerto. Hubo negociaciones y enfrentamientos armados, pero la realidad era que
Buenos Aires sola tenía más solidez económica que todas las provincias juntas,
y en 1860 los centralistas porteños terminaron por imponerle a las provincias sus
condiciones políticas. Recién entonces se unificó la Argentina.
En 1860 empieza también el ciclo económico
de la lana. La ganadería de ovejas superó provisoriamente a la vacuna, que para
repuntar debía mejorar la calidad de la carne. Mientras tanto, los gobiernos
argentinos hacían una gran campaña para atraer inmigrantes europeos con el fin
de usarlos como mano de obra.
Fueron épocas de
cambios muy acelerados: el país se modernizó y se integró más estrechamente con
el mercado capitalista mundial. El campo, trabajado por los inmigrantes, cambió
su aspecto: aparecieron las arboledas, el alambrado, los molinos de viento para
sacar agua. Los chacareros mejoraban las tierras plantando cereales,
oleaginosas y alfalfa. Los estancieros empezaron a mejorar las razas de vacunos
y ovinos. Pronto hubo necesidad de más tierras, y se empezó a empujar hacia el
sur la frontera con los indios. Este proceso tuvo su culminación en 1879,
cuando el general Roca lanzó una guerra de exterminio contra los pueblos ranqueles
y mapuches del sur y los wichis y tobas del norte, apoderándose de la Pampa
seca, la Patagonia y el monte chaqueño. Las tierras arrebatadas a los indios no
cambiaron el régimen del latifundio, ya que fueron acaparadas por las familias
de grandes terratenientes. Estos grandes estancieros alquilaban tierras a los
campesinos inmigrantes; estos contratos, llamados arrendamientos, duraban unos
tres años y obligaban a devolver el campo con mejoras. Cuando terminaban sus
contratos, los arrendatarios casi nunca habían logrado ganar un ahorro, mientras
los estancieros cobraban su alquiler y recibían sus tierras mejoradas.
En esta misma época comenzaron a tenderse
las líneas de ferrocarril, formando un abanico que conectaba los campos con el
puerto, porque así servía para transportar los productos agrícolas para la
exportación. Las empresas de ferrocarril hacían negocios millonarios a costa
del Estado, que les regalaba una legua de campo a ambos lados de las vías, y
les garantizaba ganancias sobre el capital invertido, es decir que si la
empresa declaraba que no había llegado a ganar el 7% anual, el Estado le pagaba
la diferencia con fondos públicos. Todos declaraban inversiones infladas y era
la gran estafa.
Entre los estancieros -que monopolizaban el
poder político- y el capital imperialista se consolidó una alianza centrada en
modernizar, explotar y saquear el país; el esfuerzo del pueblo pagaba los gastos.
Muchos inmigrantes, expulsados de los campos por el sistema de arrendamientos,
se radicaron en las ciudades, convirtiéndose en pequeños comerciantes si habían
logrado salvar algún ahorro, y en mano de obra barata si no lo tenían. Otros
inmigrantes, con oficios aprendidos en la Europa de la Revolución Industrial,
se emplearon en las grandes obras (ferrocarriles, puertos, frigoríficos,
edificación urbana) y fueron la mano de obra especializada en las incipientes
industrias ligadas al agro.
El crecimiento de
la economía se hizo por medio del endeudamiento con el capital extranjero, que
junto a la especulación y la corrupción terminaron por llevar a crisis
crecientes, las principales en 1877 y 1890. En el 90 la crisis económica derivó
en una gran crisis política que siguió su desarrollo durante 25 años más.
Las movilizaciones
populares contra la oligarquía
El crecimiento
nacional dio fuerzas y protagonismo a sectores sociales que no habían
participado nunca de las decisiones. Desde 1810, si no antes, un reducido
núcleo de familias de comerciantes y estancieros tenía el poder económico y
luego el político. Esta oligarquía
(el poder de pocos) dirigió las provincias y la nación, siempre en su exclusivo
provecho.
En el último cuarto
del siglo XIX creció la clase media y sobre todo la clase trabajadora. Ambos
sectores tenían reclamos contra los oligarcas. Los ciudadanos de clase media y
los sectores populares nativos querían democracia y honestidad en la
administración pública, El sistema electoral era muy restringido y conservaba
el poder al aparato político de la oligarquía, que no permitía la entrada de
nuevos sectores. Entre los inmigrantes (que no votaban por ser extranjeros) el
principal reclamo eran los sueldos bajos, los precios altos y la feroz explotación
de los trabajadores. Para defenderse crearon los primeros sindicatos de nuestro
país, ya que algunos obreros venían de Europa con experiencia en la lucha por
sus derechos (varios de ellos llegaron aquí huyendo de las persecuciones, la
cárcel y los pelotones de fusilamiento).
Entre los
inmigrantes experimentados en la lucha de clases había tres corrientes
políticas principales:
El anarquismo,
basado en las ideas de Joseph Proudhon y Mijail Bakunin, rechazaba el Estado y
los partidos políticos, por considerarlos instrumentos de opresión de la
libertad del individuo, y proponía una sociedad de productores libremente
organizados. En Argentina se expresó como anarcosindicalismo, tomando los
sindicatos como canales de organización y lucha obrera.
El socialismo, que
tomando como referencia el marxismo, se orientó a fin del siglo XIX en el rumbo
de la Segunda Internacional, que lo llevaría al reformismo parlamentario,
dejando de lado el programa revolucionario de Marx. Esta ruptura dejó numerosas
fracciones a lo largo del siglo XX.
El sindicalismo
puro, originado en las ideas sindicalistas revolucionarias de Sorel y Blanqui,
perdió –como el socialismo argentino- sus elementos anticapitalistas y proponía
que los sindicatos no tuviesen intervención en cuestiones políticas,
limitándose a reclamar mejoras laborales.
Los ciudadanos de
clase media siguieron a sectores disidentes de la oligarquía, que reclamaban
una reforma política, y formaron la Unión Cívica. Esta gente miraba con
hostilidad a los obreros sindicalistas, porque eran enemigos del capitalismo y
querían la unidad mundial de los trabajadores. Éstos a su vez veían con
desconfianza a la Unión Cívica, que para ellos estaba dirigida por unos
explotadores para enfrentar a otros explotadores. En cambio, seguían a los
“cívicos” algunos trabajadores no sindicalizados de nacionalidad argentina,
paisanos que empezaban a adoptar modas urbanas y tangueras.
Por eso ambos
frentes de lucha contra la oligarquía coexistieron sin unirse, pero cada uno la
enfrentó con fuerza. Surgieron las primeras huelgas en la Argentina, y en 1890,
mientras los obreros trataban de organizar la primera Central de Trabajadores
para coordinar sus luchas, la Unión Cívica se lanzó a un amotinamiento armado
conocido como la Revolución del Parque o Revolución de 1890. Durante tres días
hubo tiroteos entre los sublevados –que exigían la caída del gobierno y
elecciones- y el ejército nacional. Finalmente el motín fue reprimido, pero el
presidente tuvo que renunciar. La Unión Cívica se dividió, porque un sector
negoció con la oligarquía, mientras que los más opositores formaron la Unión
Cívica Radical (UCR), que se convirtió en el partido popular antioligárquico.
Los radicales intentaron otras dos rebeliones armadas, en 1893 y 1905. Siempre
fueron reprimidos, pero su prestigio popular aumentaba.
Los obreros
lanzaron la primera huelga de alcance nacional en 1902. En 1907 las familias
trabajadoras que se amontonaban en los conventillos lanzaron la Huelga de
Inquilinos, reclamando precios máximos a los alquileres y mejoras en sus
viviendas. El Estado respondió con represión. En 1909 un acto por el 1º de Mayo
fue atacado por la policía y decenas de obreros fueron muertos a balazos. En
respuesta las centrales sindicales lanzaron la primera huelga política nacional,
con piquetes y atentados contra el transporte público, conocida como La Semana
Roja. En 1910 el gobierno desató una durísima represión contra los obreros,
encarcelando y expulsando del país a los principales organizadores de los
sindicatos.
Pero lentamente la
oligarquía iba siendo acorralada. Los negocios se habían recuperado de la
crisis de 1890, y nuestro país empezaba a ser famoso en el mundo como
exportador de alimentos. Varios políticos de la oligarquía empezaron a proponer
reformas para aflojar la tensión. De sus dos enemigos, los obreros eran el más
peligroso, porque estaban contra el sistema capitalista, fuente de su riqueza y
negocios. La UCR en cambio estaba integrada por sectores populares, pero
dirigida por hombres afines al sistema; se podía negociar y compartir la
política con ellos. Pensando en esto, en 1912 se reformó el sistema electoral
(Ley Sáenz Peña). El voto secreto y obligatorio llevó a los radicales al
gobierno.
Trabajo N° 2 historia argentina comienzo económico y político(formación de estado nacional)
1-Según lo leído en el texto de la página 1.2 y 3, deben ubicar en una línea de tiempo los siguientes hechos históricos
·
Revolución
de mayo
·
Modelo
monogadero
·
Gobierno
de Juan M. Rosas
·
Gobierno
de Urquiza
·
Revolución
del parque
·
Semana roja
·
Ley Sáez
Peña
Trabajo N° 3
Cuestionario según lo visto en clase y lo leído del texto. (no se puede sacar
de internet)
1-según el texto
la revolución de mayo, trajo consecuencia, ¿Cuáles fueron las
consecuencias? ¿Dónde se centraliza el
poder económico y político? ¿Qué pasa con el interior y que solicitaban a
Buenos Aires?
2-según el texto
Rosas quería modificar el monoganadero y realizar un nuevo sistema político
económico verdadero o falso (si es falso justifique).
3-Los gobiernos
argentinos hacían una gran campaña para atraer inmigrantes europeos con el fin
de usarlos como mano de obra ¿Qué avances trajeron los inmigrantes al campo?
4- la unión cívica
realizo la revolución del parque ¿Qué era lo que pedían, cuantos días duro y
que paso con el presidente?
5- ¿Qué ideas
políticas trajeron los inmigrantes de Europa?
6- describir la
represión obrera en 1907, 1909 y 1910
7- ¿Qué es la ley
Sáez Peña 1912?
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