lunes, 23 de agosto de 2021

2° 2da material de estudio y trabajo practico N°2 y 3 de historia y geografía Mansilla Dario

 

HISTORIA ARGENTINA             2º año Bachillerato Adultos

Cuatro Etapas, Cuatro Países

 

La historia de nuestro país puede ser dividida en cuatro períodos de acuerdo con su estructura productiva: monoproducción, agroexportación, semi industrialización y desindustrialización. En cada una de estas etapas nuestro país fue diferente, tanto en su paisaje como en la mentalidad de su población, debido a que la actividad de producción es la que construye el espacio que una sociedad ocupa, genera costumbres, demanda determinado tipo de aprendizajes, ofrece o niega oportunidades; es decir influye tanto en la geografía como en los acontecimientos históricos de un pueblo.

I. El Período Monoproductor Ganadero

 

En una primera etapa, que se inició bajo la dominación española, lo que luego sería nuestro país se estructuró como una región periférica del gran centro colonial ubicado en el Virreinato del Perú, de donde los españoles sacaban plata y algo de oro.

El centro minero de Potosí (Bolivia) se convirtió en una gran ciudad; el norte argentino producía cultivos, animales y artesanías que se vendían allá.

La región de Cuyo tenía como principal actividad la cría de mulas con destino a Chile, el resto de su producción era de subsistencia.

En el Noreste se cultivaba yerba mate y se obtenía madera de las selvas; allí, salvo las costas de los ríos el territorio estaba casi deshabitado.

En las inmensas pampas centrales se reproducían vacas y caballos en forma prácticamente salvaje; la principal actividad allí era cazarlos y vender los cueros crudos y salados a través de los puertos de Buenos Aires y Montevideo.

Casi toda el área entre los ríos Paraná y Salado del Norte estaba inexplorada por los blancos y habitada por pueblos originarios. Otra frontera al sur cortaba el mapa desde Mendoza a Buenos Aires, y separaba a los pueblos autóctonos de la región ocupada por los criollos.

En resumen, nuestro actual territorio estaba escasamente habitado, la propiedad de la tierra concentrada en pocas manos (latifundios), las actividades productivas eran rudimentarias, el ritmo de vida lento. Éramos un rincón pobre entre las colonias españolas en América.

La Revolución de Mayo de 1810 trastornó la vida económica y la actividad productiva. Al separarse del imperio español, las provincias del ex virreinato del Río de la Plata vieron como las fronteras con los territorios vecinos se cerraban y el comercio regional se interrumpía. Sólo quedó en pie la actividad ganadera que vendía sus productos por el puerto de Buenos Aires.

La ganadería se había iniciado de un modo muy primitivo como se describe más arriba; esta forma de explotación se llamó vaquería, y desperdiciaba casi todo el animal, cuyo cuerpo quedaba abandonado en el campo, sólo aprovechado por los animales carroñeros. Con el tiempo, las matanzas pusieron en peligro el recurso natural que representaba el ganado, y los estancieros empezaron a separar los animales, evitando matar a las crías. Los adultos eran luego arreados a un establecimiento llamado saladero, allí se mataban y cuereaban; la carne se empezó a aprovechar como tasajo (carne cruda, salada en barriles), que se vendía como alimento para los esclavos de las plantaciones del Caribe y Brasil. Los restos del animal se hervían para derretir la grasa, que se vendía como materia prima para velas. El cuero se exportaba a Inglaterra, donde era curtido y manufacturado. Esta actividad económica fue la dominante hasta alrededor de 1860. Ocupaba mínima cantidad de mano de obra, carecía de tecnología y determinó durante muchos años el atraso nacional. Los estancieros eran el único sector social con poder económico y pasaron a dirigir el país.

Los años que van de 1810 hasta casi 1830 fueron un caos político. Dijimos que la Revolución de Mayo cerró el comercio regional. La producción del interior quedó paralizada, salvo la ganadería saladerista. Las provincias reclamaron al gobierno de Buenos Aires medidas de protección para las artesanías nacionales, para de esa manera crear un mercado interno donde venderlas. Pero los comerciantes del puerto tenían sus negocios con los extranjeros, principalmente ingleses; y a cambio del cuero, el sebo y el tasajo nuestro país empezó a importar toda clase de productos salidos de las industrias británicas. La introducción de manufacturas importadas destruyó las economías regionales, lo que fue la principal causa del enfrentamiento entre el Interior y Buenos Aires, y los llevó a la guerra civil durante los primeros 50 años de vida nacional.

Tal vez la figura dominante de este período haya sido Juan Manuel de Rosas, poderoso estanciero que gobernó durante casi 20 años, y fue el hombre fuerte de la política de 1828 a 1852. Rosas acentuó el centralismo del puerto, el dominio de los estancieros saladeristas, y mantuvo unidas a las provincias, pero sin darles estructura nacional. En nombre del federalismo fue el gobernante más unitario; era popular entre el gauchaje, pero preservó a la oligarquía; en nombre del nacionalismo tuvo roces con Gran Bretaña y Francia, pero eso no le impidió tolerar que los ingleses usurparan las islas Malvinas, ni tampoco irse a vivir a Inglaterra donde lo recibieron con honores.

Rosas fue ante todo un líder de la clase social dominante, y un defensor a muerte de sus intereses. Pero estos intereses sumían en el atraso a nuestro país. A medida que la Revolución Industrial cambiaba al mundo, ese atraso se profundizaba. A mitad del siglo XIX empezó la crisis de la ganadería saladerista, porque sus productos perdían mercados, y además el valor de los mismos era cada vez menor frente al de las mercaderías importadas. Un creciente sector de estancieros empezó a pensar en cambios productivos, pero hacían falta inversiones, mano de obra y una estructura política más estable y formal para poder atraerlas. Le reclamaron a Rosas reformas políticas profundas: querían una constitución y un gobierno nacional para reemplazar la coalición de provincias, así podrían estrechar lazos con el capitalismo mundial. Rosas, sentado arriba de sus cueros, se negaba diciendo que las reformas traerían inestabilidad política y sería peor para los negocios. Finalmente sus antiguos aliados decidieron echarlo, el encargado de hacerlo fue el estanciero y gobernador de Entre Ríos Urquiza, en 1852.

II. El País Agroexportador

 

Una vez desplazado Rosas del poder, Urquiza se dedicó a realizar lo que quería la clase dominante. El primer problema a resolver era la organización nacional. Se pretendía dar ante el mundo una imagen que atrajera capitales y población. Fue convocado un congreso que se hizo en Santa Fe y aprobó la Constitución Nacional. Pero los papeles no resuelven las situaciones reales, y el enfrentamiento interior-puerto, que venía desde 1810, debía ser saldado antes que la nación pudiera organizarse realmente. Buenos Aires no aceptó la constitución, y el país quedó partido: Por un lado la Confederación Argentina, que reunía a las provincias del interior, con capital en Paraná. Por otro, el Estado de Buenos Aires, centrado en el puerto. Hubo negociaciones y enfrentamientos armados, pero la realidad era que Buenos Aires sola tenía más solidez económica que todas las provincias juntas, y en 1860 los centralistas porteños terminaron por imponerle a las provincias sus condiciones políticas. Recién entonces se unificó la Argentina.

En 1860 empieza también el ciclo económico de la lana. La ganadería de ovejas superó provisoriamente a la vacuna, que para repuntar debía mejorar la calidad de la carne. Mientras tanto, los gobiernos argentinos hacían una gran campaña para atraer inmigrantes europeos con el fin de usarlos como mano de obra.

Fueron épocas de cambios muy acelerados: el país se modernizó y se integró más estrechamente con el mercado capitalista mundial. El campo, trabajado por los inmigrantes, cambió su aspecto: aparecieron las arboledas, el alambrado, los molinos de viento para sacar agua. Los chacareros mejoraban las tierras plantando cereales, oleaginosas y alfalfa. Los estancieros empezaron a mejorar las razas de vacunos y ovinos. Pronto hubo necesidad de más tierras, y se empezó a empujar hacia el sur la frontera con los indios. Este proceso tuvo su culminación en 1879, cuando el general Roca lanzó una guerra de exterminio contra los pueblos ranqueles y mapuches del sur y los wichis y tobas del norte, apoderándose de la Pampa seca, la Patagonia y el monte chaqueño. Las tierras arrebatadas a los indios no cambiaron el régimen del latifundio, ya que fueron acaparadas por las familias de grandes terratenientes. Estos grandes estancieros alquilaban tierras a los campesinos inmigrantes; estos contratos, llamados arrendamientos, duraban unos tres años y obligaban a devolver el campo con mejoras. Cuando terminaban sus contratos, los arrendatarios casi nunca habían logrado ganar un ahorro, mientras los estancieros cobraban su alquiler y recibían sus tierras mejoradas.

En esta misma época comenzaron a tenderse las líneas de ferrocarril, formando un abanico que conectaba los campos con el puerto, porque así servía para transportar los productos agrícolas para la exportación. Las empresas de ferrocarril hacían negocios millonarios a costa del Estado, que les regalaba una legua de campo a ambos lados de las vías, y les garantizaba ganancias sobre el capital invertido, es decir que si la empresa declaraba que no había llegado a ganar el 7% anual, el Estado le pagaba la diferencia con fondos públicos. Todos declaraban inversiones infladas y era la gran estafa.

Entre los estancieros -que monopolizaban el poder político- y el capital imperialista se consolidó una alianza centrada en modernizar, explotar y saquear el país; el esfuerzo del pueblo pagaba los gastos. Muchos inmigrantes, expulsados de los campos por el sistema de arrendamientos, se radicaron en las ciudades, convirtiéndose en pequeños comerciantes si habían logrado salvar algún ahorro, y en mano de obra barata si no lo tenían. Otros inmigrantes, con oficios aprendidos en la Europa de la Revolución Industrial, se emplearon en las grandes obras (ferrocarriles, puertos, frigoríficos, edificación urbana) y fueron la mano de obra especializada en las incipientes industrias ligadas al agro.

El crecimiento de la economía se hizo por medio del endeudamiento con el capital extranjero, que junto a la especulación y la corrupción terminaron por llevar a crisis crecientes, las principales en 1877 y 1890. En el 90 la crisis económica derivó en una gran crisis política que siguió su desarrollo durante 25 años más.

 

Las movilizaciones populares contra la oligarquía

 

El crecimiento nacional dio fuerzas y protagonismo a sectores sociales que no habían participado nunca de las decisiones. Desde 1810, si no antes, un reducido núcleo de familias de comerciantes y estancieros tenía el poder económico y luego el político. Esta oligarquía (el poder de pocos) dirigió las provincias y la nación, siempre en su exclusivo provecho.

En el último cuarto del siglo XIX creció la clase media y sobre todo la clase trabajadora. Ambos sectores tenían reclamos contra los oligarcas. Los ciudadanos de clase media y los sectores populares nativos querían democracia y honestidad en la administración pública, El sistema electoral era muy restringido y conservaba el poder al aparato político de la oligarquía, que no permitía la entrada de nuevos sectores. Entre los inmigrantes (que no votaban por ser extranjeros) el principal reclamo eran los sueldos bajos, los precios altos y la feroz explotación de los trabajadores. Para defenderse crearon los primeros sindicatos de nuestro país, ya que algunos obreros venían de Europa con experiencia en la lucha por sus derechos (varios de ellos llegaron aquí huyendo de las persecuciones, la cárcel y los pelotones de fusilamiento).

Entre los inmigrantes experimentados en la lucha de clases había tres corrientes políticas principales:

El anarquismo, basado en las ideas de Joseph Proudhon y Mijail Bakunin, rechazaba el Estado y los partidos políticos, por considerarlos instrumentos de opresión de la libertad del individuo, y proponía una sociedad de productores libremente organizados. En Argentina se expresó como anarcosindicalismo, tomando los sindicatos como canales de organización y lucha obrera.

El socialismo, que tomando como referencia el marxismo, se orientó a fin del siglo XIX en el rumbo de la Segunda Internacional, que lo llevaría al reformismo parlamentario, dejando de lado el programa revolucionario de Marx. Esta ruptura dejó numerosas fracciones a lo largo del siglo XX.

El sindicalismo puro, originado en las ideas sindicalistas revolucionarias de Sorel y Blanqui, perdió –como el socialismo argentino- sus elementos anticapitalistas y proponía que los sindicatos no tuviesen intervención en cuestiones políticas, limitándose a reclamar mejoras laborales.

Los ciudadanos de clase media siguieron a sectores disidentes de la oligarquía, que reclamaban una reforma política, y formaron la Unión Cívica. Esta gente miraba con hostilidad a los obreros sindicalistas, porque eran enemigos del capitalismo y querían la unidad mundial de los trabajadores. Éstos a su vez veían con desconfianza a la Unión Cívica, que para ellos estaba dirigida por unos explotadores para enfrentar a otros explotadores. En cambio, seguían a los “cívicos” algunos trabajadores no sindicalizados de nacionalidad argentina, paisanos que empezaban a adoptar modas urbanas y tangueras.

Por eso ambos frentes de lucha contra la oligarquía coexistieron sin unirse, pero cada uno la enfrentó con fuerza. Surgieron las primeras huelgas en la Argentina, y en 1890, mientras los obreros trataban de organizar la primera Central de Trabajadores para coordinar sus luchas, la Unión Cívica se lanzó a un amotinamiento armado conocido como la Revolución del Parque o Revolución de 1890. Durante tres días hubo tiroteos entre los sublevados –que exigían la caída del gobierno y elecciones- y el ejército nacional. Finalmente el motín fue reprimido, pero el presidente tuvo que renunciar. La Unión Cívica se dividió, porque un sector negoció con la oligarquía, mientras que los más opositores formaron la Unión Cívica Radical (UCR), que se convirtió en el partido popular antioligárquico. Los radicales intentaron otras dos rebeliones armadas, en 1893 y 1905. Siempre fueron reprimidos, pero su prestigio popular aumentaba.

Los obreros lanzaron la primera huelga de alcance nacional en 1902. En 1907 las familias trabajadoras que se amontonaban en los conventillos lanzaron la Huelga de Inquilinos, reclamando precios máximos a los alquileres y mejoras en sus viviendas. El Estado respondió con represión. En 1909 un acto por el 1º de Mayo fue atacado por la policía y decenas de obreros fueron muertos a balazos. En respuesta las centrales sindicales lanzaron la primera huelga política nacional, con piquetes y atentados contra el transporte público, conocida como La Semana Roja. En 1910 el gobierno desató una durísima represión contra los obreros, encarcelando y expulsando del país a los principales organizadores de los sindicatos.

Pero lentamente la oligarquía iba siendo acorralada. Los negocios se habían recuperado de la crisis de 1890, y nuestro país empezaba a ser famoso en el mundo como exportador de alimentos. Varios políticos de la oligarquía empezaron a proponer reformas para aflojar la tensión. De sus dos enemigos, los obreros eran el más peligroso, porque estaban contra el sistema capitalista, fuente de su riqueza y negocios. La UCR en cambio estaba integrada por sectores populares, pero dirigida por hombres afines al sistema; se podía negociar y compartir la política con ellos. Pensando en esto, en 1912 se reformó el sistema electoral (Ley Sáenz Peña). El voto secreto y obligatorio llevó a los radicales al gobierno.


Trabajo N° 2 historia argentina comienzo económico y político(formación de estado nacional) 

 

 1-Según lo leído en el texto de la página 1.2 y 3, deben ubicar en una línea de tiempo los siguientes hechos históricos

·         Revolución de mayo

·         Modelo monogadero

·         Gobierno de Juan M. Rosas

·         Gobierno de Urquiza

·         Revolución del parque

·          Semana roja

·         Ley Sáez Peña

 

Trabajo N° 3 Cuestionario según lo visto en clase y lo leído del texto. (no se puede sacar de internet)

1-según el texto la revolución de mayo, trajo consecuencia, ¿Cuáles fueron las consecuencias?  ¿Dónde se centraliza el poder económico y político? ¿Qué pasa con el interior y que solicitaban a Buenos Aires?

2-según el texto Rosas quería modificar el monoganadero y realizar un nuevo sistema político económico verdadero o falso (si es falso justifique).

3-Los gobiernos argentinos hacían una gran campaña para atraer inmigrantes europeos con el fin de usarlos como mano de obra ¿Qué avances trajeron los inmigrantes al campo?

4- la unión cívica realizo la revolución del parque ¿Qué era lo que pedían, cuantos días duro y que paso con el presidente?

5- ¿Qué ideas políticas trajeron los inmigrantes de Europa?

6- describir la represión obrera en 1907, 1909 y 1910

7- ¿Qué es la ley Sáez Peña 1912?


 

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